Ventilación y aerosoles (noviembre)

sábado, 7 de noviembre de 2020

Desde el principio de la pandemia se supo que alguien infectado podía contagiar a otro, estando a una corta distancia, hablando, tosiendo… Lo que ahora han descubierto diversos científicos, es que no solo se contagia directamente al hablar al de enfrente, sino que se puede dejar una habitación infectada, y no solo en superficies, durante horas.

Esto es posible por culpa de los aerosoles, que se suman como tercera vía de transmisión además de las gotas respiratorias y el contacto directo con superficies contmainadas (Morawska et al. 2020).

Los aerosoles son, a nivel muy básico, gotas y partículas con un diámetro inferior a 5‐μm(Tang et al. 2020), aunque aún son poco entendidos y hay más características que los definen (Wilson et al. 2020), además de distintos criterios para diferenciar las gotas de los aerosoles. También se les llama, en inglés, “droplet nuclei” (Tang et al. 2020).

¿De dónde salen estas aerosoles?(Tang et al. 2020)

-De las secreciones respiratorias en actividades cotidianas como hablar

-De materiales que habían sido depositados en superficies y se re-aerosolizan por andar, limpiar el polvo…

-De procedimientos médicos

-Al tirar de la cadena se generan aerosoles de excreciones. En váteres se ha encontrado SARS-CoV-2 RNA(Tang et al. 2020), pero está por demostrar si es una vía de contagios.

  1. Por ejemplo, 1 minuto hablando alto puede producir miles de gotas orales por segundo (esto se ha visto usando un láser especial (Stadnytskyi et al. 2020)), de los cuales al menos 1000 aerosoles que contengan virus pueden permanecer en el aire por más de 8 minutos. Por lo tanto, es probable que estos aerosoles sean inhalados por otros y desencadenen nuevas infecciones (Tang et al. 2020): las gotas generadas por portadores asintomáticos del SARS-CoV-2 pueden ser, acorde con recientes descubrimientos, una vía de transmisión (Stadnytskyi et al. 2020).

Supervivencia de los aerosoles. Según los últimos estudios hecho en Finlandia, el SARS-CoV-2 virus podría permanecer infeccioso en forma de aerosol por al menos 3 horas (Vuorinen et al. 2020) y, acorde con el National Institute of Allergy and Infectious Diseases de Hamilton, MT, tarda entorno a 1 hora en reducir su concentración (siendo estable en los aerosoles) en el aire a la mitad (Van Doremalen et al. 2020)

La transmisión del virus por el aire, además de por contacto de objetos contaminados con ojos, nariz y boca, es plausible, adminisible, (Tang et al. 2020).

 

 

Cómo evitarlo:

Los estudios más recientes indican que un tiempo reducido de estancia en un sitio o de contacto con alguien contagiado, una distancia maximizada y una ventilación real y eficaz reducen la exposición a aerosoles y, por tanto, reducen la transmisicón del virus SARS-CoV-2 también (Sun and Zhai 2020).

La ventilación juega un papel crucial reduciendo la carga viral del aire y por tanto la probabilidad de que los ocupantes de una habitación inhalen el virus. Cuando haya cortinas o biombos, serán necesarios sistemas auxiliares de ventilación (Morawska et al. 2020)

La recirculación del aire se usa para ahorar energía pero puede transportar contaminantes del aire de un sitio a otro, se ha demostrado su participación en la transmisión de otros virus (influenza) y es también un riesgo para ataques terroristas con agentes biológicos (Morawska et al. 2020). Puede reducir la cantidad de partículas/aerosoles cargadas con virus en el ambiente en la zona de la boca pero posteriormente devolverla, es decir, mover el aire no es efectivo (Vuorinen et al. 2020).

Más opciones.

La ventilación (traer aire del exterior a una sala interior de manera natural  mecánica), siendo la mejor manera de evitar la transmisión de virus por aerosoles, se puede complementar con radiación ultravioleta, que en laboratorio ha mostrado efectividad contra coronavirus y otras bacterias y virus (resumen tomado de (Morawska et al. 2020). La susceptibilidad de otros virus similares, como Influenza, es menor cuanta mayor es la humedad: ambiente húmedo = el virus resiste más a la radiación. En un estudio que hicieron en edificios públicos con lámaras ultravioletas (UV-C) con una longitud de onda de 254 nm demostraron que los aerosoles de influenza se desactivaban efectivamente. Además, la efectividad del UV-C disminuye a más humedad relativa haya en el ambiente   (Jones and Brosseau 2015).

Las “cajas anti-aerosoles” (aerosol boxes) o barreras de plástico no han mostrado ser efectivas contra los aerosoles: dejan salir no solo aerosoles (inferiores a 5 μm) sino gotitas (de hasta 200 μm) y pueden dar lugar a una aerosolización secundaria (aumentar la concentración del aerosol y liberarlos después).

Son más efectivos que estas cajas los sistemas negativos de presión o la rápida aspiración del aire. Se pueden mejorar añadiento cobertores de plástico pero no garantizan una eficacia real. También tienen una cierta eficacia los filtros de partículas muy pequeñas, pero tienen que ser específicos ya que los filtros generales solo atrapan partículas grandes (Sorbello et al. 2020).

 

Aún siendo muy difícil determinar qué vía de transmisión es la principal (gotas, fomites, aerosoles) tener en cuenta la vía de los aerosoles no será en ningún caso perjudicial. Una ventilación efectiva, potenciada con filtración de partículas y desinfección del aire, contribuye a la reducción del riesgo (Morawska et al. 2020).

La transmisión por aerosoles es plausible si (Tang et al. 2020):

1. Aerosoles infecciosos son generados por una persona infectada

2. El patógeno permanece viable en el ambiente por un periodo de tiempo

3. Los tejidos en los que el patógeno inicia la infección son accesibles por el aerosol

Aún está por demostrar claramente esta vía, pero tenemos que recordar que la vía fomites tampoco ha sido cientítifica y específicamente demostrada, y sin embargo esta última vía se admite desde un principio porque por carga viral y desarrollo del virus es posible, pero para la vía de los aerosoles se ha puesto la barra mucho más alta y se piden muchas más prubeas antes de aceptarla (Morawska et al. 2020)

¿Qué implicaciones tienen estos descubrimientos?

1. La ciencia evoluciona. Este virus nació en diciembre y cada día miles de científicos de todo el mundo trabajan para conocerlo un poco mejor.

2. Llevar mascarilla es importante, aunque se puedan mantener distancias. Si vas a un gimnasio, te quitas la mascarilla para hacer ejercicio porque el de al lado está a 3 metros y luego te la vuelves a poner, dejas el aire cargado de aerosoles. Si da la casualidad de que (a) tienes el virus y no lo sabes (b) aún no has desarrollado síntomas, habrás dejado esa franja con aerosoles cargados de virus listos para ser inhalados por el siguiente deportista.

3. Poner el aire no funciona. No es lo mismo recircular que ventilar. En el paper publicado en Safety Science (Vuorinen et al. 2020), veíamos como las plumas flotantes podían moverse de sitio, pero no desaparecer. Lo importante es una ventilación constante y eficaz, y trasladar las actividades posibles al aire libre.

 

Esperamos que esta información te ayude a entender un poco más los descubrimientos de la ciencia, te permita protegerte más a ti y proteger mejor a los demás.

Si tienes cualquier duda, puedes contactarnos y estaremos encantados de ayudarte.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Van Doremalen, Neeltje et al. 2020. “Aerosol and Surface Stability of SARS-CoV-2 as Compared with SARS-CoV-1.” New England Journal of Medicine 382(16): 1564–67. http://www.nejm.org/doi/10.1056/NEJMc2004973 (October 11, 2020).

Jones, Rachael M., and Lisa M. Brosseau. 2015. “Aerosol Transmission of Infectious Disease.” Journal of Occupational and Environmental Medicine 57(5): 501–8. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25816216/ (October 10, 2020).

Morawska, Lidia et al. 2020. “How Can Airborne Transmission of COVID-19 Indoors Be Minimised?” Environment International 142. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32521345/ (November 6, 2020).

Sorbello, Massimiliano et al. 2020. “Aerosol Boxes and Barrier Enclosures for Airway Management in COVID-19 Patients: A Scoping Review and Narrative Synthesis.” British Journal of Anaesthesia. /pmc/articles/PMC7470712/?report=abstract (November 6, 2020).

Stadnytskyi, Valentyn, Christina E. Bax, Adriaan Bax, and Philip Anfinrud. 2020. “The Airborne Lifetime of Small Speech Droplets and Their Potential Importance in SARS-CoV-2 Transmission.” Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 117(22): 11875. /pmc/articles/PMC7275719/?report=abstract (October 11, 2020).

Sun, Chanjuan, and Zhiqiang Zhai. 2020. “The Efficacy of Social Distance and Ventilation Effectiveness in Preventing COVID-19 Transmission.” Sustainable Cities and Society 62. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32834937/ (November 6, 2020).

Tang, Song et al. 2020. “Aerosol Transmission of SARS-CoV-2? Evidence, Prevention and Control.” Environmental International 144. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32822927/ (October 11, 2020).

Vuorinen, Ville et al. 2020. “Modelling Aerosol Transport and Virus Exposure with Numerical Simulations in Relation to SARS-CoV-2 Transmission by Inhalation Indoors.” Safety Science 130(June): 104866. https://doi.org/10.1016/j.ssci.2020.104866.

Wilson, N. M., A. Norton, F. P. Young, and D. W. Collins. 2020. “Airborne Transmission of Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus-2 to Healthcare Workers: A Narrative Review.” Anaesthesia 75(8): 1086–95. /pmc/articles/PMC7264768/?report=abstract (October 7, 2020).

 

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